Jerash, la ciudad romana mejor conservada y el castillo de Ajloun.


Comenzamos nuestro viaje hacia Jerash. Con el auto de alquiler partimos desde Madaba, donde el clima era bueno pero a medida que comenzamos a ir hacia el norte del país el clima cambió. Recorriendo la ruta del rey, en aproximadamente una hora, luego de 70 km llegamos. Pasamos por las afueras de Amman, desde allí son aproximadamente 50 km.


Teníamos en nuestro itinerario visitar, ademas de Jerash, el castillo de Ajloun. En nuestro programa, eso estaba pensado para el día siguiente. Sin embargo, el clima jugó un papel fundamental al momento de trazar un nuevo plan.

En los carteles indicadores, aparece el nombre JARASH, en el navegador GERASA y en folletos, guías y reseñas vimos JERASH. A este punto ya no sabíamos cuál era la forma correcta. Lo cierto es que originalmente el asentamiento se llamaba Garshu. El nombre fue cambiado más tarde por los Romanos a Gerasa y, finalmente, el nombre se transformó en el árabe Jerash.


Ten en cuenta que no encontrarás muchos sitios con señal de wi-fi libre, es recomendable que organices tu aplicación del navegador, aquí te contamos más para seguir usando el GPS fuera de línea.

Habíamos ya decidido cambiar el destino inicial y seguimos hacia el Castillo de Ajloun. En el camino, por momentos había algunos rayos de sol que resaltaban los colores de las verduras que se encontraban en diferentes puestos a los costados de la ruta.


El clima nos iba sorprendiendo a nuestro paso. Los autos que venían de frente, estaban llenos de nieve, saliendo de entre la niebla. Estábamos subiendo y en un sector había nevado. Visitamos Jordania durante los primeros días del mes de enero. No hacia mucho frío, de hecho ni siquiera usamos la ropa propia de invierno. Bastaba con aquella que usamos en otoño o primavera más abrigado.


Llegamos a Ajloun y, atravesando la ciudad con más alguna vuelta adicional hallamos el Qala'at Ajloun o Qala'at ar-Rabad donde, café de por medio, iniciamos el recorrido entre las nubes de esta construcción que representa uno de los ejemplos de la arquitectura militar musulmana.


El castillo se encuentra incluido en la Jordan Pass, aquí puedes encontrar mayor información.


En el año 1183, se construye la primera fortaleza que servía para proteger la ruta entre Damasco y el sur de Jordania, garantizando seguridad a los comerciantes y peregrinos, pero también protegía las minas de hierro cercanas, controlaba los movimientos de las tribus hostiles y de los cruzados.

Es llamativa la construcción y en particular el sistema disenado para almacenar el agua de lluvia y nieve dentro del castillo, que luego se distribuía a través de cañerías incrustadas en los muros.

Durante el reinado del sultán Thaher Baybars entre 1259 y 1277 d.C. se lleva a cabo la restauración del castillo luego de haber sido atacado por los mongoles.

Desde lo alto y con buena visibilidad se podrá contemplar las panorámicas sobre el valle del Jordán y los montes de Galilea.


El castillo se recorre en aproximadamente una hora, está perfectamente señalizado y explicado todo el recorrido. La iluminación interior otorga a cada área un ambiente increíble aún en días lluviosos como el que nos tocó.

Es algo laberíntico por cuanto procura estar atento para no dejar nada sin recorrer. En el nivel inferior se ubica un museo con restos de objetos e inscripciones que se pueden visitar.


Dejamos atrás el castillo y decidimos regresar a Jerash, buscar nuestro alojamiento y hacer un recorrido por la ciudad dejando para el día siguiente, "la frutilla del postre", la antigua ciudad romana. El clima seguía por momentos lluvioso. No tuvimos buena experiencia con el B&B y sufrimos una serie de infortunios como quedarnos sin calefacción y que se taparan las cañerías. Como consejo, a la hora de la elección del albergue buscar aquello que está por encima de lo que habitualmente elegirías en otros sitios.


El agua de la red no es recomendable para el consumo. Es preferible el agua envasada la cual se puede conseguir en cualquier lugar. Encontramos estos pequeños envases que contienen las imágenes de los lugares turísticos.


El final de un día, ver como se enciende la ciudad y el comienzo de un nuevo día es de las vistas mas atrapantes.


Recargados de energía y listos para disfrutar a fondo del día, nos preparamos para conocer la ciudad antigua. Desde lejos la observamos. Allí en medio de un área claramente individualizada, sus restos son abrazados por la ciudad actual. La ciudad moderna ha crecido junto a los restos de una antigua ciudad que se remonta al primer milenio antes de Cristo.

Aquí confluyen dos culturas, la árabe y la romana. Jerash fue una de las diez grandes ciudades romanas de la zona oriental de aquel imperio de Alejandro Magno (la Decápolis).


A medida que las rutas comerciales fueron cambiando, la ciudad comienza a decaer, sumado a ello el terremoto del año 749 d.C., contribuye con su destrucción, por cuanto los cruzados, a su llegada, la describieron como deshabitada.

Jerash fue redescubierta en el año 1806 por el viajero alemán Ulrich Jasper Seetzen, quien notó algunas ruinas debajo de la arena. La antigua ciudad había quedado oculta por la arena del desierto.



La antigua ciudad amurallada tenía cuatro ingresos, este corresponde al denominado Sur. Al llegar a este ingreso, dejamos el automóvil, justo en frente, pero también hay un estacionamiento mucho más amplio delante del Arco de Adriano que se ubica sobre el lado izquierdo. Nosotros dejamos para el final esa salida. Por ser este un segundo ingreso al lugar, el ticket de entrada o la Jordan Pass la solicitan en este sitio.

La imponencia de los resto de aquella puerta recortan el cielo azul de esta mañana de enero.


Podemos individualizar tanto la ciudad antigua como la moderna y el muro perimetral que la contenía donde habitaban alrededor de 20.000 personas. Hoy, es clara la división por la carretera que la atraviesa. Nos hacemos de un mapa para tener de referencia con todos los sitios disponibles para ser visitados.

1. Arco de Adriano / 2. Hipódromo / 3. Muros de la ciudad y puerta sur / 4. Plaza Oval / 5. El Cardo "Calle de las Columnas" / 6. Macellum / 7. Mezquita de los Omeyas / 8. Tetrapylon Sur / 9. Puente Sur / 10. Casas Omeyas / 11. La Catedral / 12. Iglesia de San Teodoro / 13. Ninfeo / 14. Propylaeum / 15. Explanada del Templo / 16. Iglesia de Propylaeum / 17. Mezquita de Naghawi / 18. West Baths / 19. North Tetrapylon / 20. North Colonnaded Street / 21. Puerta Norte / 22. Teatro Norte / 23. Iglesia del obispo Isaías / 24. Templo de Artemisa / 25. Tres iglesias / 26. Iglesia de San Genesio / 27. Iglesia de los Santos Pedro y Pablo / 28. Teatro Sur / 29. Templo de Zeus / 30. El Museo

Habiendo cruzado la puerta sur, los restos de una prensa de aceite y los espesores de los muros son la antesala del camino hacia la plaza oval.

Por aquellas calles que los antiguos habitantes visitaban, podemos hoy vivir la experiencia y trasladarnos mentalmente al siglo I.

La antigua ciudad que, se conserva hoy, era el centro administrativo, cívico, comercial y cultural de esta comunidad.


Envueltos en un juego de sensaciones, recorremos la plaza oval con sus 56 columnas jónicas y una medida de 80 x 90 metros. Su construcción se cree fue realizada en el año 110 dC.

Nadie que haya visitado o visto previamente la Plaza San Pedro, en Roma, puede evitar hacer la comparación. Tal vez Bernini encontró aquí su inspiración.

La plaza conecta la vía principal Cardo Maximus con el templo de Zeus. La vida social se desarrollaba en este lugar. Hoy, la columna central se utiliza para llevar la llama del Festival de Jerash.


Desde la plaza seguimos el recorrido por Cardo Maximus y a nuestro paso vamos descubriendo las diferentes construcciones que se abren hacia ambos lados. No solo seguimos con nuestro paso tranquilo sino que, nos detenemos en la lectura de las explicaciones en los paneles ubicados en cada sector. Aquellos adoquines conservan las marcas del ajetreo comercial. Sentirlo, soñarlo. De eso se trata cada viaje al pasado.

El Cardo Maximus era la calle principal en la planificación urbana de las ciudades romanas con un recorrido norte - sur.